miércoles, 23 de noviembre de 2011

Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll


Es una obra del británico y polifacético Charles Lutwidge Dodgson, conocido con el seudónimo de Lewis Carroll.

Según el propio diario de Carroll, el argumento de esta obra se originó en una de sus habituales excursiones  con las hermanas Liddell. Él y su amigo, el reverendo Duckworth, llevaron a las hermanas Liddell a pasear en barca por el Támesis. Según su diario, Alice, le pidió a Carroll que les contase una historia a ella y sus hermanas. Carroll les contó las aventuras de una niña llamada Alice, que caía en la madriguera de un conejo; y Alice fascinada por la historia, le pidió a Carroll que se la escribiera.
Carroll, a raíz de la insistencia de las niñas, especialmente de Alice, de que escribiese la historia, decidió recrear aquellos relatos, que llamó “Las aventuras subterráneas de Alicia”.
El título original lo cambiaría más tarde, ya que pensaba que sonaba demasiado escolar. Después de barajar varias opciones se decidió por “Las aventuras de Alicia en el
país de las maravillas”.

Para la publicación del libro, Carroll decidió buscar a un ilustrador profesional, y creyó que el más adecuado era el ilustrador inglés Jhon Tenniel. La versión definitiva será publicada en 1865.

Carroll, incluyó un poema al comienzo del cuento, que hace referencia a como se originó la obra. En el poema de siete estrofas, Carroll recuerda el paseo en barca con las tres hermanas Liddell, llamadas en el poema Prima (Lorina), Secunda (Alice) y Tertia (Edith). La última estrofa es una dedicatoria a Alice Liddell.

En la dorada tarde nuestra barca                                   
se desliza sin prisa:
impulsan ambos remos unos brazos
inhábiles de niñas,
mientras en vano sus manitas pugnan
por trazar nuestra vía.

¡Ah, Trinidad cruel! ¡En esa hora,
bajo un cielo de ensueño,
cuando el aire no agita ni una hoja,
me piden que urda un cuento!
Mas ¿cómo va a oponerse una voz sola
a tres lenguas a un tiempo?

Prima, imperiosa, lanza el veredicto:
<<Inícialo ahora mismo>>.
Secunda, más benigna, sólo pide
<<que sea un sinsentido>>,
mientras Tertia interrumpe por minuto
una vez como mínimo.

Pronto las tres en silencio imaginan
las idas y venidas
de la niña soñada en un país
de extrañas maravillas,
locuaz con bestias, pájaros…Que es cierto
casi lo jurarían.


Y cuando el narrador ya se siente exhausta
su fuente de inventiva
y se propone a postergar la historia
diciendo con fatiga:
<<los restante, mañana>>.<<¡Ya es mañana!>>,
reclaman las tres niñas.

Así surgió el País de Maravillas,
así, pues, paso a paso,
se forjaron sus raras aventuras.
El cuento se ha acabado.
Y en penumbra, feliz tripulación,
hacia casa remamos.

Recibe, Alice, el cuento y deposítalo
donde el sueño de Infancia
abraza a la Memoria en lazo místico,
como ajada guirnalda
que ofrece a su regreso el peregrino
de una tierra lejana.

El cuento consta en total de 12 capítulos en los cuales se va encontrando con diferentes personajes como el conejo blanco, la oruga azul, el sombrerero...


2 comentarios:

  1. Magnífica entrada!

    Y a partir de aquí qué más decir a estas alturas sobre Alicia que no se haya dicho ya, y que el hipotético lector no conozca o no pueda consultar en wikipedia? Al menos qué decir a parte de los recuerdos que puedan venirnos a la memoria sobre el placer que experimentamos al leer la obra por primera vez?
    Quizás resulte demasiado atrevido, pero para mi la obra Alicia va asociada al interés que me suscitó la lectura de la obra “Lógica del sentido” del filósofo francés Gilles Deleuze, compuesta por 34 series de paradojas sobre el acontecimiento y el devenir tomando como ejemplo “Alicia en el país de las maravillas”.

    Aquí entrego dos fragmentos del comienzo de es obra de alta filosofía de Gilles Deleuze.

    “La obra de Lewis Carroll tiene de todo para satisfacer al lector actual: libros para niños,
    preferentemente para niñas; espléndidas palabras insólitas, esotéricas; claves, códigos y
    desciframientos; dibujos y fotos; un contenido psicoanalítico profundo, un formalismo
    lógico y lingüístico ejemplar. Y más allá del placer actual algo diferente, un juego del
    sentido y el sinsentido, un caoscosmos.”

    “Tanto en Alicia como en Al otro lado del espejo, se trata de una categoría de cosas muy
    especiales: los acontecimientos, los acontecimientos puros. Cuando digo «Alicia crece»
    quiero decir que se vuelve mayor de lo que era. Pero por ello también, se vuelve más
    pequeña de lo que es ahora. Por supuesto no es a la vez más grande y más pequeña.
    Pero es a la vez que ella lo deviene. Ella es mayor ahora, era más pequeña antes. Pero
    es a la vez, al mismo tiempo, que se vuelve mayor de lo que era, y que se hace más
    pequeña de lo que se vuelve. Tal es la simultaneidad de un devenir cuya propiedad es
    esquivar el presente. En la medida en que se esquiva el presente, el devenir no soporta la
    separación ni la distinción entre el antes y el después, entre el pasado y el futuro.
    Pertenece a la esencia del devenir avanzar, tirar en los dos sentidos a la vez: Alicia no
    crece sin empequeñecer, y a la inversa. El buen sentido es la afirmación de que, en todas
    las cosas, hay un sentido determinable; pero la paradoja es la afirmación de los dos
    sentidos a la vez.”

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  2. Me alegra que te agrade la entrada, pero para ser franca a mí no me convence del todo la presentación.

    Si es cierto que se ha escrito mucho sobre esta obra y su autor, aunque lo bueno de un libro es que siempre podemos darle nuestros propios significados de porque hace referencia a una cosa u otra.

    Al fin y al cabo, muchas de las opiniones que se pueden leer de críticos y entendidos, son meras suposiciones, de lo que ellos creen que pudo inducir al escritor a decir esta u otra cosa.

    Un cordial saludo!

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