Hoy os traigo El paciente inglés de Michael Ondaatje. Como suelo hacer, casi siempre, primero leo el libro y luego miro la película (si la hay, claro), así que en esta entrada comentaré las dos cosas.
En un monasterio italiano conviven cuatro desconocidos de sí mismos, unidos por la guerra.
Hanna es una enfermera de apoyo, y decidió instalarse en el monasterio con un paciente (Almásy) de origen desconocido, prácticamente carbonizado, en estado terminal. Siente por él un apego especial.
Caravaggio, un antiguo ladrón que fue en busca de Hanna, ya que la conocía de niña por su padre.
Y por último Kip, el zapador sij, de piel carmelita, que se encargaba de desactivar minas dejadas por los nazis en la localidad.
A lo largo de la novela descubrimos las historias que encierran, girando todas en torno al paciente y su trágica historia de amor en un país lejano.
Personalmente me quedo con el zapador sij. En la novela, a diferencia de la película, alcanza mayor importancia. Y no sé por qué razón, pero me gustó mucho su personalidad, y su historia de amor truncada con Hanna.
Al principio me costó seguirle el ritmo a la novela, porque hacia saltos de pasado a presente sin darte cuenta, y de pronto estabas leyendo un fragmento sobre la historia de Hanna y salta al paciente, y demás. Pero una vez cogido el hilo, es muy bonita. La verdad, es que me encantó imaginarme en el basto desierto, o en la gruta de los nadadores viendo aquellas pinturas tan antiguas, y la parte en la que Kip decora una terraza del monasterio con caracolas y aceite, a modo de pequeñas luces, para Hanna por su cumpleaños.
Sobre la película:
El argumento es el mismo que el de la novela, aun que como suele ocurrir, varían algunos detalles.
Me gusto la película en general, aunque como es obvio se centró más en la historia del paciente.
Y, no sé que pensáis los que hayáis leído y visto la película, pero me imaginaba a otros actores en los papeles de Caravaggio, Katharine Clifton y Hanna.
Por supuesto, me encantó ver a Collin Firth, aunque fuese en el papel secundario de Geoffrey Clifton.
Por último, me gustaría destacar varias escenas de la película que me gustaron especialmente: la primera, es en la que comienza a llover, y Hanna, Caravaggio y Kip sacan en camilla al paciente para que pueda notar la lluvia en su cara por última vez. Y la segunda, es en la que Almásy (el paciente) deja a Katharine mal herida en la gruta de los nadadores, en compañía de su preciado libro Herodoto, y le promete que volverá a buscarla. Lamentablemente fue demasiado tarde, pero cumplió su promesa.
En definitiva, El paciente inglés, trata de una bella historia de amor, dolor y superación, ambientada en una precioso escenario.


