Con
el comienzo de un nuevo año, quería añadir una sección nueva a mi blog
que por otro lado llevo tiempo queriendo añadir. No me animé a añadirla
antes, porque simplemente quería que la primera entrada fuese con este
autor que para mí es un imprescindible en mi vida. Se trata de J.D. Salinger, un autor al que creo muchos ya conocéis.
A pesar de que tengo muchos autores imprescindibles, este es especial,
porque fue el primero y con el que realmente llegué a conectar.
No he hablado antes de este autor porque no creía que fuese el momento. Escojo este día porque tal día como hoy en 1919 nació en Nueva York.
Es el segundo hijo de Miriam Jillich y Solomon Salinger. Le pusieron de nombre Jerome David, pero desde el primer día le llamaron Sonny.
Nació en una familia judía de clase media poco convencional. El linaje
de los Salinger se remonta a la ciudad de Sudargas, un pequeño enclave
judío (un shtetl), situado en la frontera polaco- lituana del Imperio
ruso. Pero los Salinger no eran dados a la tradición. En la época en que
nació Sonny, sus vínculos con aquel mundo casi se habían evaporado. El
padre de Sonny (Solomon Salinger) era un hombre fuerte, decidido a vivir
a su manera. Como típico hijo de inmigrantes, había decidido liberarse
de toda conexión con el mundo en el que nacieron sus padres. Aunque
Solomon no lo supiese por aquel entonces, esta actitud, era en realidad
una tradición familiar. Los Salinger habían seguido su camino desde
generaciones, haciéndose más prósperos a cada paso.
La madre de Sonny (Miriam Jillich) nació con el nombre de Marie Jillich el 11 de mayo de 1891 en Atlantic, Iowa. Marie conoció a Solomon a principios de 1910. Solomon, director de una sala de cine de Chicago, a quien su familia llamaba Sollie y sus amigos Sol, tenía un aire de sofisticación cosmopolita que Marie encontraba irresistible. Con sólo diecisite años, ella era de una belleza arrebatadora, con la piel muy blanca y un largo pelo rojizo que contrastaba coon la complexión aceitunada de Sol. Su romance fue inmediato e intenso, y Sol decidió desde el principio casarse con Marie.
Una rápida serie de acontecimientos tuvo lugar aquel año y culminó en el matrimonio de Marie y Sol en la primavera de 1910. Después de quedarse huérfana de padre y madre, Marie se entregó por completo a su nueva vida con su esposo. Buscando la aprobación de los Salinger se convirtió al judaísmo cambiando su nombre por el de Miriam, la hermana de Moisés.
Miriam se unió a Sol en el trabajo del cine, donde vendía pases y entradas. A pesar de sus esfuerzos, el negocio no tuvo éxito y el matrimonio se vió obligado a cerrarlo y encontrar trabajo. Al poco tiempo, Sol encontró un empleo en J.S. Hoffman & Company, importadores de carnes y quesos europeos. Tras el fracaso de la sale de cine, Sol se entregó a su nuevo trabajo. Esta dedicación, dió su fruto, haciendo que Sol fuese ascendido a director general de la división de Hoffman en Nueva York, donde finalmente la familia acabó estableciéndose. Años después Sonny nacería ayí.
Los años veinte fueron una década de prosperidad, sobretodo en Nueva York, donde los Salinger fueron creciendo socialmente.
Miriam adoraba a Sonny, probablemente porque su nacimiento había sido complicado. Entrada ya en la edad adulta, Sonny y su madre tenían una complicidad especial, e incluso le dedicó El guardián entre el centeno: << A mi madre >>. Miriam creía en el talento de su hijo, tanto, que el propio Sonny terminó por esperar la misma reacción por parte de los demás. A diferencia de Miriam, Sol dudaba del talento de Sol, y nunca llegó a comprender las aspiraciones de su hijo. Con el tiempo, la relación de padre e hijo fue deteriorándose.
En 1930, la Gran Depresión asolaba América, y Nueva York ya no era la ciudad de oportunidades. A pesar de este desolador panorama, los Salinger no sólo lograron resistir sino que incluso siguieron aumentando sus riquezas y mejorando su estatus social. En 1932, realizaron la que sería su última mudanza: un lujoso apartamento, con vistas a Central Park y a una corta distancia del parque zoológico y del Metropolitan Museum of Art. Los Salinger estaban tan orgullosos de su nuevo hogar, que durante varios años usaron material de escritorio personalizado en cuyo membrete constaba la dirección de Park Aveneu.
Hasta este momento Sonny siempre había ido a colegios públicos, pero cuando se mudaron a Park Aveneu esto cambió y fue matriculado en el colegio McBurney. En este colegio, Sonny mostró interés por el teatro, por la esgrima (llegando a ser el capitán del equipo, cuyo material afirmaría tiempo después haber perdido en el metro). También empezó a escribir, y colaboraba con el periódico de la escuela. En lo académico, se mostraba distrído y aburrido en la clases, y se pasaba el día mirando por la ventana. En consecuencia, sus notas eran mediocres. A consecuencia de ello, fue expulsado del McBurney.
En 1934, Sonny fue matriculado en la acedemia militar Valley Forge por decisión familiar.
Esta fue una época difícil. La Depresión estaba produciendo un efecto negatvo sobre la posición de los judíos en Estados Unidos. Los años treinta fueron una época de antisemitismo tanto en el país como en el mundo entero. Muchos estadounidenses achacaban el colapso económico a los banqueros codiciosos y miraban con resentimiento a los judíos, muchos de los cuales destacaban en ese ámbito. Esa animosidad se agravó y los judíos fueron marginados de la sociedad en muchos ámbitos. La educación no fue una excepción. La mayoría de las universidades y escuelas privadas establecieron cupos pensados para restringir la inscripción de judíos.
Después de disfrutar de una vida en la que había sido malcriado por su madre, y rebelde en los estudios y reglas que se le habían impuesto, la entrada en este mundo de disciplina militar inflexible supuso un gran trauma. A pesar de ello, la academia le proporcionó la disciplina que necesitaba para aplicarse. Cuando Salinger se graduó en Valley Forge en 1936, parecía haber encontrado su camino. Pese a su aprensión inicial a entrar en la academia, en ella había explorado sus talentos ocultos.
En otoño de 1936, Salinger se matriculó en la Universidad de Nueva York, donde esperaba graduarse en Arte. Volvió a su hogar, lejos de la disciplina de la academia, lo que desembocó de nuevo en el aburrimiento y distracción de Salinger. En mitad del curso, abandonó abruptamente la universidad.
Después de que dejara los estudios, Sol le ofreció la oportunidad de viajar a Europa con la excusa de mejorar su francés y alemán, con la experanza de que mostrase interés por el negocio de la importación. Así, a principio de 1937 Salinger salió para Europa, donde pasaría el año siguiente. La estancia de Salinger se produjo en un momento crual de la historia. En 1938, Europa estaba conducida a la Segunda Guerra Mundial. Salinger fue testigo en su estancia en Viena de la persecución a los judíos. Lo mismo descubrió en Polonia. El 9 de marzo de 1938, Salinger regresó a Estados Unidos. Esta "experiencia" le sirvió para apreciar a personas con las que nunca había tenido nada en común. En años posteriores, cuando Salinger combatió en Alemania durante la Segunga Guerra Mundial, este cambio se hizo más evidente.
A su vuelta, Salinger se matriculó en el Ursinus College de Pensilvania, donde sólo se quedaría un semestre antes de volver a su casa en Nueva York.
Hacia finales de 1938, Salinger había tomado la firme decisión de convertirse en escritor. Por ello, aceptó volver a los estudios una vez más, para estudiar Escritura.
En 1939, Salinger se incribió en la Universidad de Columbia. Se matriculó en un curso de Escritura de relatos breves impartida por Whit Burnett, editor de la revista Story, y en un curso de Poesía que daba el poeta y dramaturgo Charles Hanson Towne. Por aquel entonces, Salinger no estaba seguro del género específico al que dedicarse. Mostraba interés por el teatro, aunque también por el relato breve. Con el propósito de decantarse por uno, se matriculó en ambos cursos.
Burnett fue una influencia fundamental en los inicios de la carrera de Salinger y su relación continuó hasta mucho después de que este ya fuera un autor reconocido. Burnett publicó en Story en la primavera de 1940, The young folks, uno de los relatos cortos de Salinger. Poco tiempo después una revista de la Universidad de Kansas le publicó otro relato titulado Go see Eddie, pero tanto con las revistas comerciales como con Story no tuvo éxito en posteriores intentos.
En 1942, Salinger se alistó en el ejército y después de ser destinado a funciones que le resultaron frustrantes, sus previos conocimientos de francés y alemán añadidos a su experiencia europea hicieron que lo reclutara el servicio de contraespionaje militar.
Al finalizar la guerra Salinger no fue licenciado, se creó un cuerpo de contraespionaje como asistente del proceso de desnazificación al que fue adscrito y lo trasladaron a Weissenburg, cerca de Núremberg. Sin embargo, las experiencias de la guerra le habían impactado profundamente y, posiblemente afectado por lo que hoy se denomina estrés postraumático, finalmente solicitó voluntariamente tratamiento y fue ingresado en julio en un hospital de Núremberg. La huella emocional que le dejaron estos hechos se percibe en algunos de sus relatos, especialmente Un día perfecto para el pez plátano, sobre un ex soldado suicida, y también Para Esmé, con amor y sordidez, narrado por un soldado traumatizado.
El 18 de octubre de 1945 Salinger se casó en Pappenheim con Sylvia Louise Welter, una oftalmóloga alemana con la que se instaló en Gunzenhausen, un pueblo situado a unos 45 km de Núremberg. Debido a las normas de no confraternización que prohibían este tipo de uniones a los soldados estadounidenses, Salinger tuvo que fingir que era francesa y proporcionarle documentación falsa. El trabajo de Salinger para contraespionaje terminó en abril de 1946 y, acompañado de Sylvia, se embarcó de vuelta a Estados Unidos el 28 de abril desde el puerto de Brest. Llegaron a Nueva York el 10 de mayo y se instalaron en la casa familiar de Salinger en Park Avenue. Sin embargo el matrimonio duró poco, en julio Sylvia regresó a Europa y no tardaron en divorciarse.
El guardián entre el centeno, fue su primera novela corta. Fue publicada en 1951 y se hizo muy popular entre los críticos y jóvenes. La historia la narra, en primera persona, Holden Caulfield, un adolescente rebelde, inadaptado e inmaduro, pero de gran perspicacia.
Posteriormente, Salinger publicó las colecciones de relatos Nine Stories (Nueve cuentos) en 1953; Franny y Zooey, en 1961; y en 1963 una colección de novelas cortas Raise High the Roof Beam, Carpenters and Seymour: An introduction (Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción), protagonizados por la disfuncional familia Glass. Las mentes ágiles y poderosas de hombres perturbados y la capacidad redentora que los niños tienen en las vidas de estos es uno de los temas principales de las obras de Salinger.
Después de haber obtenido la fama y la notoriedad con El guardián entre el centeno, Salinger se convirtió en un eremita, apartándose del mundo exterior y protegiendo al máximo su privacidad. Se mudó de Nueva York a Cornish (New Hampshire), donde continuó escribiendo historias que nunca publicó.
La madre de Sonny (Miriam Jillich) nació con el nombre de Marie Jillich el 11 de mayo de 1891 en Atlantic, Iowa. Marie conoció a Solomon a principios de 1910. Solomon, director de una sala de cine de Chicago, a quien su familia llamaba Sollie y sus amigos Sol, tenía un aire de sofisticación cosmopolita que Marie encontraba irresistible. Con sólo diecisite años, ella era de una belleza arrebatadora, con la piel muy blanca y un largo pelo rojizo que contrastaba coon la complexión aceitunada de Sol. Su romance fue inmediato e intenso, y Sol decidió desde el principio casarse con Marie.
Una rápida serie de acontecimientos tuvo lugar aquel año y culminó en el matrimonio de Marie y Sol en la primavera de 1910. Después de quedarse huérfana de padre y madre, Marie se entregó por completo a su nueva vida con su esposo. Buscando la aprobación de los Salinger se convirtió al judaísmo cambiando su nombre por el de Miriam, la hermana de Moisés.
Miriam se unió a Sol en el trabajo del cine, donde vendía pases y entradas. A pesar de sus esfuerzos, el negocio no tuvo éxito y el matrimonio se vió obligado a cerrarlo y encontrar trabajo. Al poco tiempo, Sol encontró un empleo en J.S. Hoffman & Company, importadores de carnes y quesos europeos. Tras el fracaso de la sale de cine, Sol se entregó a su nuevo trabajo. Esta dedicación, dió su fruto, haciendo que Sol fuese ascendido a director general de la división de Hoffman en Nueva York, donde finalmente la familia acabó estableciéndose. Años después Sonny nacería ayí.
Los años veinte fueron una década de prosperidad, sobretodo en Nueva York, donde los Salinger fueron creciendo socialmente.
Miriam adoraba a Sonny, probablemente porque su nacimiento había sido complicado. Entrada ya en la edad adulta, Sonny y su madre tenían una complicidad especial, e incluso le dedicó El guardián entre el centeno: << A mi madre >>. Miriam creía en el talento de su hijo, tanto, que el propio Sonny terminó por esperar la misma reacción por parte de los demás. A diferencia de Miriam, Sol dudaba del talento de Sol, y nunca llegó a comprender las aspiraciones de su hijo. Con el tiempo, la relación de padre e hijo fue deteriorándose.
En 1930, la Gran Depresión asolaba América, y Nueva York ya no era la ciudad de oportunidades. A pesar de este desolador panorama, los Salinger no sólo lograron resistir sino que incluso siguieron aumentando sus riquezas y mejorando su estatus social. En 1932, realizaron la que sería su última mudanza: un lujoso apartamento, con vistas a Central Park y a una corta distancia del parque zoológico y del Metropolitan Museum of Art. Los Salinger estaban tan orgullosos de su nuevo hogar, que durante varios años usaron material de escritorio personalizado en cuyo membrete constaba la dirección de Park Aveneu.
Hasta este momento Sonny siempre había ido a colegios públicos, pero cuando se mudaron a Park Aveneu esto cambió y fue matriculado en el colegio McBurney. En este colegio, Sonny mostró interés por el teatro, por la esgrima (llegando a ser el capitán del equipo, cuyo material afirmaría tiempo después haber perdido en el metro). También empezó a escribir, y colaboraba con el periódico de la escuela. En lo académico, se mostraba distrído y aburrido en la clases, y se pasaba el día mirando por la ventana. En consecuencia, sus notas eran mediocres. A consecuencia de ello, fue expulsado del McBurney.
En 1934, Sonny fue matriculado en la acedemia militar Valley Forge por decisión familiar.
Esta fue una época difícil. La Depresión estaba produciendo un efecto negatvo sobre la posición de los judíos en Estados Unidos. Los años treinta fueron una época de antisemitismo tanto en el país como en el mundo entero. Muchos estadounidenses achacaban el colapso económico a los banqueros codiciosos y miraban con resentimiento a los judíos, muchos de los cuales destacaban en ese ámbito. Esa animosidad se agravó y los judíos fueron marginados de la sociedad en muchos ámbitos. La educación no fue una excepción. La mayoría de las universidades y escuelas privadas establecieron cupos pensados para restringir la inscripción de judíos.
Después de disfrutar de una vida en la que había sido malcriado por su madre, y rebelde en los estudios y reglas que se le habían impuesto, la entrada en este mundo de disciplina militar inflexible supuso un gran trauma. A pesar de ello, la academia le proporcionó la disciplina que necesitaba para aplicarse. Cuando Salinger se graduó en Valley Forge en 1936, parecía haber encontrado su camino. Pese a su aprensión inicial a entrar en la academia, en ella había explorado sus talentos ocultos.
En otoño de 1936, Salinger se matriculó en la Universidad de Nueva York, donde esperaba graduarse en Arte. Volvió a su hogar, lejos de la disciplina de la academia, lo que desembocó de nuevo en el aburrimiento y distracción de Salinger. En mitad del curso, abandonó abruptamente la universidad.
Después de que dejara los estudios, Sol le ofreció la oportunidad de viajar a Europa con la excusa de mejorar su francés y alemán, con la experanza de que mostrase interés por el negocio de la importación. Así, a principio de 1937 Salinger salió para Europa, donde pasaría el año siguiente. La estancia de Salinger se produjo en un momento crual de la historia. En 1938, Europa estaba conducida a la Segunda Guerra Mundial. Salinger fue testigo en su estancia en Viena de la persecución a los judíos. Lo mismo descubrió en Polonia. El 9 de marzo de 1938, Salinger regresó a Estados Unidos. Esta "experiencia" le sirvió para apreciar a personas con las que nunca había tenido nada en común. En años posteriores, cuando Salinger combatió en Alemania durante la Segunga Guerra Mundial, este cambio se hizo más evidente.
A su vuelta, Salinger se matriculó en el Ursinus College de Pensilvania, donde sólo se quedaría un semestre antes de volver a su casa en Nueva York.
Hacia finales de 1938, Salinger había tomado la firme decisión de convertirse en escritor. Por ello, aceptó volver a los estudios una vez más, para estudiar Escritura.
En 1939, Salinger se incribió en la Universidad de Columbia. Se matriculó en un curso de Escritura de relatos breves impartida por Whit Burnett, editor de la revista Story, y en un curso de Poesía que daba el poeta y dramaturgo Charles Hanson Towne. Por aquel entonces, Salinger no estaba seguro del género específico al que dedicarse. Mostraba interés por el teatro, aunque también por el relato breve. Con el propósito de decantarse por uno, se matriculó en ambos cursos.
Burnett fue una influencia fundamental en los inicios de la carrera de Salinger y su relación continuó hasta mucho después de que este ya fuera un autor reconocido. Burnett publicó en Story en la primavera de 1940, The young folks, uno de los relatos cortos de Salinger. Poco tiempo después una revista de la Universidad de Kansas le publicó otro relato titulado Go see Eddie, pero tanto con las revistas comerciales como con Story no tuvo éxito en posteriores intentos.
En 1942, Salinger se alistó en el ejército y después de ser destinado a funciones que le resultaron frustrantes, sus previos conocimientos de francés y alemán añadidos a su experiencia europea hicieron que lo reclutara el servicio de contraespionaje militar.
Al finalizar la guerra Salinger no fue licenciado, se creó un cuerpo de contraespionaje como asistente del proceso de desnazificación al que fue adscrito y lo trasladaron a Weissenburg, cerca de Núremberg. Sin embargo, las experiencias de la guerra le habían impactado profundamente y, posiblemente afectado por lo que hoy se denomina estrés postraumático, finalmente solicitó voluntariamente tratamiento y fue ingresado en julio en un hospital de Núremberg. La huella emocional que le dejaron estos hechos se percibe en algunos de sus relatos, especialmente Un día perfecto para el pez plátano, sobre un ex soldado suicida, y también Para Esmé, con amor y sordidez, narrado por un soldado traumatizado.
El 18 de octubre de 1945 Salinger se casó en Pappenheim con Sylvia Louise Welter, una oftalmóloga alemana con la que se instaló en Gunzenhausen, un pueblo situado a unos 45 km de Núremberg. Debido a las normas de no confraternización que prohibían este tipo de uniones a los soldados estadounidenses, Salinger tuvo que fingir que era francesa y proporcionarle documentación falsa. El trabajo de Salinger para contraespionaje terminó en abril de 1946 y, acompañado de Sylvia, se embarcó de vuelta a Estados Unidos el 28 de abril desde el puerto de Brest. Llegaron a Nueva York el 10 de mayo y se instalaron en la casa familiar de Salinger en Park Avenue. Sin embargo el matrimonio duró poco, en julio Sylvia regresó a Europa y no tardaron en divorciarse.
El guardián entre el centeno, fue su primera novela corta. Fue publicada en 1951 y se hizo muy popular entre los críticos y jóvenes. La historia la narra, en primera persona, Holden Caulfield, un adolescente rebelde, inadaptado e inmaduro, pero de gran perspicacia.
Posteriormente, Salinger publicó las colecciones de relatos Nine Stories (Nueve cuentos) en 1953; Franny y Zooey, en 1961; y en 1963 una colección de novelas cortas Raise High the Roof Beam, Carpenters and Seymour: An introduction (Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción), protagonizados por la disfuncional familia Glass. Las mentes ágiles y poderosas de hombres perturbados y la capacidad redentora que los niños tienen en las vidas de estos es uno de los temas principales de las obras de Salinger.
Después de haber obtenido la fama y la notoriedad con El guardián entre el centeno, Salinger se convirtió en un eremita, apartándose del mundo exterior y protegiendo al máximo su privacidad. Se mudó de Nueva York a Cornish (New Hampshire), donde continuó escribiendo historias que nunca publicó.


Solo he leido uno de sus libros, y desconocíapor completo su biografía, gracias por compartirla :-) Un besote!!
ResponderEliminarMe ha quedado un poco larga..., pero creo que es un autor que merece la pena.
EliminarBesotes ^^
Sólamente he leído su Guardián entre el centeno, pero es una novela que me cautivó por completo. Muy para leer a poder ser en la adolescencia, y con una relectura posterior, con mayor madurez y otra perspectiva.
ResponderEliminarBesines y feliz año, MAV :)
El Guardián entre el centeno, es mi libro favorito. Siempre vuelvo a él...
EliminarLo leí por primera vez con 15 años, y me sentí tan identificada, que ya nunca pude olvidarlo.
Besotes ^^
Hola MAv, me parece muy interesante tu nueva sección. De Salinger sabía que había escrito Guardián en el centeno y Nueve historias. Pero no las he leído todavía. Alguna vez alguien me dijo que era una novela muy sobreestimada...pero creo que hay que darle una oportunidad!!
ResponderEliminar1Abrazo!! Y Feliz Año!
El Guardián entre el centeno, es mi libro favorito. Significa mucho para mí, aunque no sé si influiría el momento en el que lo leí y la edad.
EliminarDe todos modos te recomiendo que leas u juzgues por ti misma.
Espero que le des una oportunidad.
Besotes ^^
Bueno, bueno, MAV:
ResponderEliminarEsto si que es un desafío.
Te deseo lo mejor en este interesante proyecto. Salinger también fue muy importante para mi. Y curiosamente por mucho que me gustara su "Guardián" (y me gustó mucho), el libro que más me llegó y siempre recomiendo son los "Nine Stories". Esta recomendación con frecuencia cae en saco roto (no son muchos los que comparten mi gusto por este libro) pero yo insisto.
No me resulta fácil explicar porqué me parece una autor tan fundamental o gusta tantísimo a los americanos, pero siento en mi cabeza que es así, que es un autor realmente importante.
También me gustó "Franny y Zooey" y sus otras dos o tres obras (las leí del tirón todas), pero rayaban ya a otro nivel, o eso creo.
Saludos
Para mí el Guardián es muy importante. Fundamental en mi vida, diría yo. Lo leí por primera vez a los 15 años, una edad díficil, y me sentí comprendida con ese libro. No puedo explicarlo pero es así. Siempre acabo volviendo a él.
EliminarMe alegra que también lo valores, porque por lo que veo por aquí no lo hacen demasiado.
Saludos ^^
Solo he leído de este autor The catcher in the rye, El guardián en el centeno, y me encantó. Todo un hito!!
ResponderEliminarBesines,
Sí, un imprescindible para mí!
EliminarBesotes ^^
Aprovecho tu primera entrada del año para comentarte que te he dejado un premio en mi blog, espero que te guste lo que propone!
ResponderEliminarQué interesante...desconocía la vida de este autor toalmente!! Gracias por contárnosla!!
ResponderEliminarUn beso!!